Por qué no hay que tener miedo a evaluarse

Esta semana ha generado cierto debate la frase de Jose Antonio Marina de la “evaluación” de los profesores. Como puse en las redes, he recordado las caras de muchos de profesores que han asistido a mis formaciones ante la pregunta de: “¿Cómo os evaluáis?” Básicamente se ha hecho el silencio, no se esperaban la pregunta y por supuesto, no tenían la respuesta. En ese momento estamos practicando el feedback como herramienta de comunicación y mejora de la relación en equipo y al proponer la actividad, se suelen quedar callados.

Recibir opiniones de nuestro trabajo no nos gusta a nadie. Para qué negarlo. Nos sentimos atacados cuando alguien opina sobre nuestra manera de hacer nuestro trabajo o cualquier otra cosa.

“Yo no veo a mi compañero dar clase y no puedo dar mi opinión de su trabajo. Tampoco soy quién para hacerlo”. me decían.

“Ya…y ¿si estás haciendo algo fantástico que nadie más sabe? ¿Cómo sabes que otra visión no te va a ayudar en algo en lo que te has atascado? ¿Cómo sabes que opiniones diversas no te pueden ayudar a salir de situaciones y hacerlas mejor?”

feedback

Os comparto la experiencia de un director de colegio con el que he tenido la suerte de trabajar. Les propuse este ejercicio y aquí lo que pasó:

“Hola Noelia, encantado de comentarte mi experiencia.
Cuando nos propusiste realizar el feedback la semana anterior  y directamente me dijiste que te gustaría que fuera yo el que diera feedbak y me dieran feedback, me produjo una sensación de inquietud y porque no decirlo de cierto “miedo”.
Cuando llegó la semana en cuestión, y se decidió hacer el feedback me enfrenté a él con respeto y con curiosidad por ver lo que ocurriría, nada me hacía sospechar que los roces entre algunos compañeros aparecerían en aquel feedback hacía mi, pero aparecieron y surgieron de un compañero del que no esperaba feedback.
En aquel momento lo vi como un momento de debilidad, como un ataque no como un reproche, fue una situación muy tensa, pues surgieron cosas que desconocía, problemas de los que no tenía percepción y rencillas entre compañeros de las cuales solo había podido oír hablar.
Tras el feedback se abrió un profundo debate en el colegio, una situación muy tensa, unos días incómodos por lo que había surgido y por lo que allí se había dicho y cómo se había expuesto. Lo que aquel y día y semanas posteriores parecieron terremotos o más bien tsuanmis, a día de hoy me parecen elementos muy positivos para una entidad, para un centro educativo.
Los profesores, los profesionales, siempre pecamos de dedicarnos al día a día, a veces se nos llena de la boca diciendo la buena comunicación que hay entre nosotros, pero no es cierto, navegamos en conversaciones pasajeras, sin profundidad y que en el transcurso de un curso acaban convirtiéndose en un problema.
Hoy en día, me alegro de lo que pasó, me produce mucha paz interior aquel feedback, creo que hemos crecido como centro y como profesionales y porqué no decirlo como personas. Aquel feedback marcó un antes y un después en nuestro colegio, levantó ampollas, si, pero gracias a ellas somos más fuertes y nos permite encarar mejor el futuro y la salud de un buen equipo.
¿Lo repetiría?, si, sin lugar a dudas.
Lo recomiendo como ejercicio para mantener equipos fuertes y unidos.”

Aunque no siempre ocurre esto, ya que cuando se dan los feedback no tienen por qué levantarse ampollas, algunas recomendaciones clave y evitar el posible conflicto. El lenguaje a usar debe ir por aquí:

“Yo te veo….”, “lo que yo he visto es que HACES….” y eso hace que “yo tenga esta opinión”. Siempre focalizando en lo que las personas HACEN. Evitando personalizar y centrándose en las acciones. 

Mucho para profundizar, ¿no creéis?

Hasta la próxima. 🙂

p.d: Gracias querido director, sabes que es un placer compartir con vosotros y acompañaros las veces que lo he hecho. :))

p.d2: YA MI PRIMER LIBRO A LA VENTA donde trato estos temas y mucho más, información aquíhttp://www.esferalibros.com/libro/no-seas-la-agenda-de-tus-hijos/

p.d3: ¿Quieres recibir los artículos por WhatsApp? Envíame tu número (con el país desde donde escribes) al mail noelia.lopezcheda@gmail.com y podrás tenerlos todos los jueves. Tu teléfono se usará solo para entrar en la lista de distribución de los artículos. Importante el prefijo internacional, ¡gracias!

 

 

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2 Respuestas a “Por qué no hay que tener miedo a evaluarse

  1. La verdad es que yo siempre he querido una evaluación propia. Te cuento mi caso:

    Estudié Traducción e Interpretación y trabajo dando clases de alemán a peques. NUNCA he estudiado cómo dar clase, así que he ido aprendido con la propia experiencia. Recuerdo el primer año, los primeros meses, que un niño (a veces alguno que otro más) me decía que se aburría en mis clases. Sinceridad absoluta. Eso me hizo ponerme las pilas, investigar e inventar otros métodos.
    Recurrí también a una amiga para que viera varias clases mías y me dijera en qué fallaba.
    Pedí entrar a clases de otros compañeros para ver cómo lo hacen…
    Y así poco a poco creo que he ido mejorando (aún queda mucho por hacer).

    Sinceramente la autoevaluación es muy importante, te puede ayudar mucho a mejorar en tu trabajo.

    Miriam.

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