Esos móviles (y tablets) NIÑERA

Me escribe una madre el otro día pidiéndome que escriba sobre “ese momento en que aparcamos a los niños con los móviles para que no nos molesten”.

Parece que todos somos conscientes de este hecho (yo también lo he hecho) y en el fondo sabemos que “no es lo mejor” pero lo seguimos haciendo.

La otra noche en urgencias de pediatría con David (nada grave) éramos unos 6 padres con sus hijos. De los 6, solo 2 no teníamos tablet para el niño. El resto, todos colocaron la tablet en la camilla. El caso más llamativo fue el de una niña de 20 meses que daba la sensación que solo quería dormir y descansar ya que desviaba los ojos de la tablet y se abrazaba a su madre mientras ésta intentaba una y otra vez que mirara “Pocoyó”.

“Mira Pocoyó cariño, mira Pocoyó…” ¡¡20 meses y en urgencias!! ¿En serio quería ver dibujos a esas horas de la noche (23:30) cuando llevaba días sin comer y vomitando? Estoy convencida de que esa madre lo hacía por absoluto desconocimiento de este tema y lo único que quería era que su hija se sintiera mejor, que es lo que queremos todos.

niño movil

Y ¿a qué me refiero con que “en serio era lo que quería la niña”?

Empecemos por la razón por la que nosotros lo hacemos y es única y exclusivamente:

COMODIDAD. No es que ellos estarán entretenidos (que también, aunque aquí la frase es, “están hipnotizados o idiotizados”) es que a nosotros nos viene de cine esa abducción de la pantalla. Nos dejan tranquilos o hacen lo que queremos que hagan, por ejemplo comer, ¿para qué vamos a negarlo? En el restaurante con la tablet en la mesa es fantástico porque comen y me dejan comer. Además, dejan de pedir, de chillar si tienen berrinche y nos dejan hacer nuestras cosas.

Bien, somos humanos, necesitamos tranquilidad de vez en cuando qué duda cabe, y en alguna ocasión de desesperación puede aceptarse, pero veamos los riesgos.

“Una exposición prolongada a cambios rápidos de imágenes en el periodo crítico de desarrollo condiciona la mente a niveles de estímulos más altos, lo que llevaría a la inatención más adelante en la vida”, afirma el pediatra Dimitri Christakis, que estudia el consumo de nuevas tecnologías.

Artículo blog Catherine L’Ecuyer.

  • Los niños en el futuro pueden tener una falta de atención continua y mostrarse insatisfechos con todo en la adolescencia.
  • El cerebro no se les desarrolla como debe ya que las conexciones neuronales que se establecen en la niñez necesitan de REALIDAD (tocar, sentir, experimentar….).
  • Los niños menores de dos años no deberían estar sometidos a pantallas en ningún caso. Aquí uno de muchos artículos que habla del tema.
  • Los niños mientras sean niños aprenden del mundo con la experimentación y su desarrollo emocional se produce con la interacción con personas.
  • Los niños, como nosotros, necesitamos cuando estamos mal el toque humano. No de las máquinas, que puede ser un sustituto pero donde esté lo físico, dejemos lo virtual.

Necesita salir a moverse, subirse a los árboles, correr con sus amigos, perseguirse, inventarjuegos, encontrar escondites, reírse a carcajadas, descubrir cosas por sí mismoconocer a otros niños… Y moverse, moverse muchísimo, con todo su cuerpo y exageradamente, sudando, pasando frío y calor, sintiendo la naturaleza, tocando el suelo, durmiendo en él, manchándose, tocando el barro, encontrando animales…

Artículo Blog Javi Quilez

Y ahora pensemos un poco en nuestra “niñera” también. Porque nosotros también la tenemos ¿o no? Creo que volveremos en un futuro no muy lejano al uso adecuado de la tecnología pero mientras, vemos cosas y vivimos cosas que deberíamos reflexionar. Conozco personas que comienzan a hartarse del whatsapp, de los grupos y de estar en Facebook. Que reclaman sonrisas reales, abrazos reales, conversaciones cara a cara….así que llegaremos, confío, al equilibrio con sensatez.

Nuestros hijos son la generación más sobreestimulada de la historia, el siguiente paso es que aprendan (aprendamos) a discriminar lo irrelevante de lo importante y que elijan desconectar con libertad para poner la tecnología a sus pies y no al revés.

Ayudémosles.

Hasta la próxima, 🙂

p.d: Profundizo mucho más en este tema en el capotulo 8 del libro 😉

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4 Respuestas a “Esos móviles (y tablets) NIÑERA

  1. Hola Noelia. Enhorabuena por tu libro y sobre todo por esa energía que empleas en lo que haces y de muchas maneras nos va llegando al resto de personas que compartimos y aprendemos de tus inquietudes.
    Estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento que haces respecto del uso de la tablet y/o móvil “niñera” o “niñero”.
    Cuando leía tu post, me ha llegado la imagen de diferentes situaciones donde, durante comidas, cenas, juegos en el parque o incluso cumpleaños, aparecían niños y niñas con la tecnología en la mano. Seguidamente me ha pasado algo muy curioso. Han aparecido en mi pensamiento madres y padres acompañados de sus hijas e hijos de camino al colegio o en la puerta esperando, en los parques infantiles, tomando café, en las colas de los supermercados, en cualquier sala de espera, de copiloto en el coches (a veces incluso conduciendo), en comidas, cenas, etc. Y resulta que esos adultos a parte de sus hij@s, les acompañaba un móvil que no paraban de mirar y manipular, con la mirada anclada en la pantalla.

    Gracias Noelia por estar ahí y seguir contribuyendo a nuestras reflexiones.
    Un abrazo

  2. Esta misma mañana he reflexionado brevemente en el metro sobre este mismo tema. Una niña pedí a su madre el móvil para jugar, y he pensado que jamás voy a recurrir a ello salvo que, de hecho, no pueda darle la atención por la circunstancia que se de en ese momento (y aún así intentaré no recurrir a ello) Creo que hay que buscar un equilibrio con los niños en esto de la tecnología. A mi hija quiero enseñarla en cuanto pueda, porque es el presente y el futuro, pero quiero hacerlo de modo que haga un uso racional y nunca deje en segundo plano el mundo real, el de las emociones, el de las relaciones…

    • Sí, es complicado porque nos rodea por todas partes y ellos imitan. Yo me obligo a “no mirar si tengo correo” por ejemplo cuando estoy con ellos y llevo tiempo dejando el teléfono a veces para centrarme en ellos. Me cuesta porque depende mi trabajo de él pero en este caso, me preocupa más el ejemplo. Y sí, el mundo real es mejor…aunque ahora se mezcle. 🙂

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