Cómo hacerle coaching a tu hija de 15 años…

Una persona a la que quiero mucho y admiro me dijo hace poco que quería que le contara cómo hacer coaching a su hija de 15 años pues estaba pasando una experiencia que ella “veía clarísimo que debía de enfrentarlo de otra manera”. Sin embargo la niña parecía no verlo o no querer verlo.

Lo primero que me vino a la mente y le dije fue: “En cuanto hagas desaparecer tu vínculo emocional con la situación, podrás hacerlo, mientras no”. El vínculo emocional con un familiar tan cercano o un amigo, es fuerte y puede filtrar la objetividad de un proceso así. Así que el primer paso de todos, es lograr que a ti no te afecte lo que le está pasando. Complicado cuando es tu hijo, sí.

El coaching es un proceso de acompañamiento a otra persona donde ayudas a que descubra lo que quiere lograr y cómo hacerlo, partiendo de la situación actual y analizando recursos o buscándolos.

Hace auténticas maravillas en las personas que aprenden a confiar en ellas mismas y en sus propios recursos para lograr lo que quieren en la vida. Aunque hace tiempo que el término he dejado de usarlo como lo hacía debido a cómo se ha desvirtuado (lo siento, se me remueve todo con lo de “todo es coaching”), sigo confiando en todo lo que logra y mucho de lo que hago en formación y cómo lo hago, se basa en la raíz de la teoría.

sesión orientación

En este caso.

1.- Lo primero es confiar en que la otra persona SABE o SABRÁ resolver la situación. Una de las cosas más bonitas del coaching es ser testigo y catalizador a la vez de lo que otra persona es capaz de lograr. Tú solo observas y provocas el cambio en otro, y eso, es un acontecimiento que hay que vivir.

2.- Ayudar con cierta pericia a que busque respuestas en sí mismo a una situación que sabe cómo es y qué quiere lograr. Y esto es a través de las preguntas.

3.- Lograr que defina qué quiere. Algo bastante difícil, porque en el fondo, normalmente no lo tenemos claro.

4.- Hacerle caer en la cuenta que tiene todo para lograrlo y si no lo tiene (recursos de cualquier tipo), los puede lograr.

El diálogo en el que se basa el proceso tiene como objetivo que la persona vaya descubriendo por sí misma las respuestas y para ello, primero debe tomar conciencia de qué está pasando. En esta situación concreta y que tú ves que pasa algo, indagar hasta tener la foto completa.

  • ¿Qué ha pasado? Ya, ¿y qué ha dicho tu amiga? Y ¿qué opinas tú de lo que ha dicho?, si le hubiera pasado a alguien que quieres esto mismo, ¿qué le dirías? ¿Cambiarías algo de lo que ha pasado? ¿Qué hubieras respondido en esa situación si fueras yo? ¿Cómo te hubiera gustado que terminara ese tema?

Quizás esto no sea cuestión de una tarde, sino de muchas pequeñas conversaciones. Poco a poco, indagando y confiando en ella, llegarás al objetivo.

Otro de los elementos es que la persona “asuma la completa responsabilidad de lo que está pasando” y no eche la culpa a otros. Es decir, aunque algunos puedan intervenir de manera directa, es ella la que decide qué hace con su situación. Entonces aquí siempre va la pregunta mágica: “¿Qué puedes hacer?” de la que ya he hablado mucho. aquí y aquí.

Y una vez comience a actuar en el tema en cuestión, las veces que no le salga animar y apoyar y las que le salga celebrar.

Otro elemento importante es el reto.

Me encanta la frase, “¿En serio? No lo creo. Podrías hacer algo mejor ¿no? Conociéndote, desde luego….” esto puede desmotivar o puede animar tanto que la persona salga disparada.

Hace poco en mi plan de desarrollo de uno de los programas en los que me he certificado para poder impartir la formación, tuve la suerte de encontrarme con la frase siguiente: “Me falta pasión en este plan, creo que puedes hacerlo mucho mejor”. Al principio me dio rabia, ¿cómo que me falta pasión? ¿A mi? pero luego me di cuenta que sí, había dejado mucha formalidad en el excel y poca realidad al documento. “Ahora verás” pensé. “Y entonces puse el corazón en lo que realmente quería, por mucho que pensara que fuera a sonar ridículo o inalcanzable, era mi deseo y por eso merecía el respeto de ponerse por escrito”. “Mucho mejor :)”, fue la respuesta…..

Así que el tema reto hay que calibrarlo ya que si es por encima de las posibilidades de la persona se puede desanimar y si es por debajo, no le interesará….no lo perdáis de vista porque es un elemento a tener en cuenta.

Si probáis, me contáis. Seguro que sale fenomenal.

hasta la próxima

🙂

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