Ni premios, ni castigos

Suena extraño el título pero leyendo sobre este tema últimamente y trabajando como trabajo temas de motivación con adultos, merece una reflexión.

“Como vuelvas a hacer eso te castiga la mamá ¿eh?” escuché en un parque el otro día a una niña de poco más de 2 años.

“Te lo he dicho muchas veces, ¡la próxima te castigo!” frase típica que yo también he usado y alguna vez se me escapa.

“¿Qué motivación es la más importante?” suelo preguntar en los cursos. Dependiendo del entorno en el que me mueva, o bien gana la respuesta de “la interna” o bien gana la respuesta de “la externa”.

La motivación interna es la que te impulsa a actuar por ti mismo y la externa la que lo hace porque algo de fuera te impulsa a actuar.

La motivación externa no se sostiene en el tiempo porque en el momento en que desaparece el factor externo, desaparece el movimiento.

Los adultos nos movemos en la mayoría de los casos por motivaciones externas. Hacemos nuestro trabajo para ganar algo a cambio o evitar algo que no nos gusta (pagar hipoteca, poder irme de vacaciones pagadas, evitar bronca de mi jefe, ganar un suelo a final de mes…). Cosa que está muy bien, aunque no es lo que produce la verdadera satisfacción.

La interna va un poco más allá, nace de dentro y la sensación de realización es tan grande, que si obtienes algo o no, es secundario. Buscamos un sentido mayor y un para qué. Por eso decidir un trabajo que aporte algo más que dinero a final de mes (ojo, repito, está fenomenal y es necesario) como dije aquí, sería lo mejor.

Para educar a los niños en base a esta motivación interna es necesario que no reforcemos la externa, por tanto los castigos no funcionan y los premios (buscar algo a cambio) tampoco. En vez de castigos: responsabilidad y consecuencias y en vez de premios, reforcemos la motivación interna.

motivacion interna

¿Cómo? Leí este artículo que me pareció interesante, Elogiar es negativo, los niños no deben buscar el elogio, sino el trabajo bien hecho (exactamente igual que nosotros) porque perdurará más en el tiempo y fomentará la satisfacción personal y autoestima.

El lenguaje es muy importante para todo esto y además de frases como las que contaba aquí de cómo dar feedback, podemos comunicar de manera que logremos fomentar esa motivación interna (ideas sacadas del artículo Montessori):

  • Centrarnos en el proceso más que en el resultado: “veo que te has esforzado mucho en ese dibujo, ¿verdad?” “he visto que has trabajado duro para sacar esas notas, ¿estás contenta?”
  • Centrarnos en el progreso: “¿Te acuerdas que hace un tiempo no podías hacerlo y ahora sí?”
  • Apoyar el aprendizaje: “¿Cómo lo has hecho? ¿Cómo te ha salido?”
  • Fomentar que se sientan útiles: “Vaya, me gusta mucho, ¿puedes enseñarme a mi?”

Y por supuesto, “¡Enhorabuena, lo conseguiste!”, porque si algo cuesta, hay que celebrar que se consigue.

No puedo dejar de citar el artículo de mi amigo Javi sobre este tema que causó furor en su día, sin desperdicio: Factores que desmotivan a los niños. 

Hasta la próxima 🙂

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2 Respuestas a “Ni premios, ni castigos

    • Es cierto Carles, la paciencia y esperar resultados a largo plazo es lo que nos falla. En este mundo de inmediatez lo queremos todo para ya y el cambio en las personas tiene su ritmo. De eso hablaba yo con una amiga el otro día. Muchas gracias por comentar, un abrazo

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