¿Para qué cosa exactamente estamos educando?

Esta semana es de esas que me apetece pegar una palmada en la mesa delante de todas esas personas que deciden sobre educación. Supongo que por el hecho de estar en post-resaca electoral…buff.

Leo el otro día en Twitter:

Las empresas diseñadas para triunfar en el siglo XX morirán en el siglo XXI. @CarmenBustos

¡Toma! O lo que es lo mismo, el cambio es tan rápido que o nos vamos adaptando sobre la marcha, o iremos muriendo.

Y entonces me pregunto yo, ¿para qué exactamente estamos educando? ¿Para el cambio? ¿Para aprender a adaptarnos y encontrar soluciones a los desconocidos problemas del futuro?

Descubro otro “hashtag” en Twitter (#OpenFoxize) y me engancho con los mensajes….

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Me preguntaban el otro día en una entrevista de Cuatro para un programa de EDUCACIÓN que emitirán próximamente que cuáles eran los principales fallos de este sistema y de la nueva ley, respondí de lo que se quejan todos los profesores con los que trabajo ahora: estamos convirtiendo a los niños en máquinas de superar exámenes. ¿Esto cuenta para nota? es la frase que dicen los alumnos.

Ideas clave de esto que ya me estoy encontrando yo en las empresas:

  • En un futuro muchísimos empleos serán desarrollados por máquinas, ¿qué puede aportar el ser humano diferente?
  • Las emociones y todo lo que las rodea jugarán un importante rol en este entorno. ¿Las máquinas serán capaces de gestionar emociones?
  • Los CV lineales, o lo que es lo mismo la educación como la conocemos hasta ahora, importarán poco, nos fijaremos en qué cosas diferentes aportan las personas. Lo estándar, ya lo hacen todos. (¡Vaya! estamos educando para el estándar ¿no?)
  • O descubres tu talento genuino (y tenemos más de uno) o estás perdido. Es así de duro.

Me parece preocupante que estemos más empeñados en que se sepan las capitales y que memoricen cosas sin parar que en que sepan resolver sus propios problemas.

Me parece preocupante que estemos más preocupados en que aprendan a leer, sumar y restar si puede ser con 2 años que en que juguen en edades en las que se configura su cerebro y el juego les aporta eso que necesitan sus neuronas.

Me parece preocupante que tengan que superar una reválida tras otra y no estemos preocupados en que aprendan a trabajar en equipo, que aprendan a respetar la diversidad del de enfrente y que aprendan a conocer lo que tienen bueno (talentos) para aportarlos a la “empresa”.

Me parece preocupante que sigamos procedimientos y procedimientos rutinarios impuestos por la administración y que no ayudemos a los profesores a que trabajen realmente lo importante con sus alumnos.

Me parece preocupante que tachemos de ERROR y FALLO aquellas respuestas de los alumnos que no responden al libro y que sin embargo sí demuestran creatividad y capacidad de crítica y que no apoyemos que tengan su criterio, que les forcemos a que piensen y piensen en diferentes argumentos de respuesta.

Y podría seguir…

Afortunadamente, me encuentro con cosas que devuelven la esperanza, desde el famoso profesor César Bona que con su sencillez explica claramente cuáles son las prioridades con sus alumnos, hasta artículos como este de un profesor que innova en sus clases sabiendo qué es lo que les va a servir a sus alumnos de verdad, pasando por amigos y conocidos que hacen cosas fabulosas en sus centros (olé por vosotros). No os perdáis la intervención de Catherine L’Ecuyer ante el congreso de los diputados: (Aquí)

No se puede perder la esperanza pero hay que trabajar y mucho. Y sí, señores, los profesores deberían ser los mejor pagados y a la vez, los mejores profesionales: mejor formados, reciclados continuamente, con apoyo constante para que puedan hacerlo bien y con una personalidad fuerte, VOCACIÓN INFINITA, proactividad (y CERO QUEJA) e inteligencia emocional. No vale otra cosa. Y aunque creo que debería ocurrir en todas las profesiones, en la educación muchísimo más.

Hasta la próxima 🙂

p.d: Edito para poner otro artículo que tiene que ver con algo de lo que he escrito arriba y justamente se ha publicado hoy en El Huffington Post: La revolución del juego.

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6 Respuestas a “¿Para qué cosa exactamente estamos educando?

  1. Me gusta tu blog, lo que dices, la pena es que hoy por hoy, no se si por la desidia, el desencanto o no se por qué, no hay profesores con suficiente inteligencia emocional para ver que los niños no son sólo notas. Tengo dos chicos adolescentes. El mayor, no saca las buenísimas notas que podía sacar, de hecho espero que apruebe todo en junio pues el año que viene se va a EEUU a estudiar, pero aquí se encuentra con unos profesores que no valoran su compañerismo, su empatía, su colaboración y su voluntariedad. Es verdad, y lo reconozco, que no está volcándose en los estudios, pero quizá con un poco más de valoración y autoestima por parte de sus profesores conseguiría muchísimo más. Mi segunda hija, gracias a su autoconfianza y personalidad, saca unas notas espléndidas, pero no paro de ver cómo todos los días critica la poca implicación de los profesores, la falta de preparación de las clases, el castigo universal cuando no se hacen con la clase. En fin, la teoría es muy bonita, pero creo que en general falta bastante inteligencia emocional práctica, en los profesores de hoy en día.
    Gracias, y siento el rollo que he puesto.

    • De rollo nada Cristina :), gracias a ti. Mira, estoy trabajando con ellos (los profesores) y aunque muchas veces es desidia y desencanto, las trabas que encuentran para hacer cosas diferentes son muy grandes. Yo les suelo animar, ayudarles a no buscar excusas y a centrarse en lo que sí pueden hacer. Por supuesto que nuestra respuesta natural es: “No me dejan hacerlo”, sin embargo hay otro camino y cada vez lo veo más. Así que no perdamos la esperanza. :). Yo seguiré escribiendo y hablando alto y claro. Otra educación es posible. Mil gracias por tu comentario. Un abrazo

  2. preocupante y alarmante lo de la educación, como siempre de acuerdo totalmente, pero frustra saber que el cambio quizá no lo vivan nuestros hijos ni nietos y seran más generaciones dando tumbos, si es cierto que los profesores entienden hay muchos que les da igual, el caso de uno al que le pregunto el porque de algo que estan dando en clase que me parece ilógico y me dice que hace 15 años lo hace asi y que asi seguira??? hace 15 años la mayoria de los que estudian no habian nacido, hay que creer nuevas politicas pero tambien reeducar a los profesores, conseguir como sacarlos a ellos mismos de su letargo.

    • Respecto a que el cambio no lo vivan nuestros hijos, sí, creo que no lo van a ver, sin embargo sí van a estar en la plena revolución cuando alcancen la edad de la Universidad creo. Más que nada por cómo va de rápido todo y cómo cada vez más, hay profesores y equipos directivos educativos muy preocupados y dispuestos a apostar. Muy de acuerdo con lo de reeducar, por eso escribo lo del final. Deben ser los mejores. Muchas gracias por tu comentario 🙂

  3. Pego aquí el comentario de una persona en Facebook muy bueno:
    Moisés Sambade Castro:
    Muchas veces nos olvidamos que pensar es lo mas importante y lo único que nos diferencia de las máquinas.

    La capacidad que tenemos las personas para pensar fuera de patrones preestablecidos es lo que impide que un trabajo se pueda automatizar.

    Bajo mi punto de vista, ésto está muy relacionado con el modelo educativo que tenemos en el cuál se prima trabajar y aprender por repetición sobre pensar.

    Desde pequeños nos han inculcado que se aprende por repetición, no por interiorización y comprensión.

    En relación a tu artículo, te recomiendo este articulo que Enrique Dans publicó hace un par de meses en su blog reflexionado sobre el modelo educativo actual (aunque seguro que ya conocías este artículo).

    http://www.enriquedans.com/2015/03/tomando-apuntes.html

  4. Sobre el último párrafo que los profesores debieran ser mejor pagados me viene a la mente un cartel que vi en Buenos Aires en las últimas elecciones. Sintetizaba una promesa electoral que decía “que un juez cobre lo que un profesor…” y yo pensé bien podría haber sido al revés. Aunque lamentablemente me temo que el impacto en determinado electorado no favorecería a ese partido.

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