No hay que hablar tanto de optimismo

La dificultad de la vida no es una enfermedad….

Josep M. Esquirol (filósofo) “La resistencia íntima”

El otro día publiqué un artículo de Equipos y Talento sobre los hábitos de las personas optimistas y en Facebook recibí este comentario:

“Mucho se habla del optimismo pero a mi me parece una idea equivocada, una forma poco real de ver la vida, una especie de mundo teletubbi… Sin duda apuesto por el realismo. No vivo todo el día viendo arco iris y oyendo campanitas tintinear, veo lo bueno y lo disfruto pero también veo lo negativo, lo duro, lo oscuro de la vida, que hay mucho… Pero sé ubicarlo, afrontarlo y no darle más espacio en mi cabeza del necesario. Pero menos, tampoco.”

Y hoy escucho al filósofo decir la frase que titula el post. La verdad es que estamos algo cansados de ese “pseudo positivismo” que lo puede todo porque a veces, no se puede con todo.

adelante siempre adelante

Mi enfoque es el siguiente:

Las cosas son buenas o malas porque nosotros la catalogamos así. El hecho de que se me caiga la taza de café al suelo rompiéndose y manchándome a mi y todo el suelo de la cocina es un hecho que yo catalogo de “fastidioso”, “malo”, “incordio”…pero en realidad, es solo un hecho. El hecho de catalogar cada cosa que nos sucede es una manera natural de pensamiento. Catalogamos continuamente toda la realidad.

La realidad completa no existe y no porque no exista de verdad sino porque no somos capaces de verla. Cada uno ve lo que “está programado para ver” y es lo que le importa y además estamos encerrados en la caja negra de nuestro cerebro que tiene ciertas limitaciones al percibir. Lo que no vemos, no nos importa, así de simple. Esto lo explica claramente Elsa Punset en su capítulo “Eres un esclavo y no lo sabes” del libro “Una mochila para el Universo”.

Lo que quiero hacer hincapié aquí es que lo que veo (o quiero ver) lo catalogo como quiero (o como estoy acostumbrado): dificultad, aventura, suceso….y esa etiqueta determina mis pensamientos y por tanto acciones y con ello los resultados. Así que el ser optimista es usar la “etiqueta que nos ayuda a avanzar más rápido”, en mi opinión no es otra cosa. No es vivir en un mundo irreal, es enfocarlo de la manera que te ayude a seguir avanzando, que no te paralice y que no te hunda.

En resumen, tú eliges el enfoque, color, matiz, que le das a todo lo que te va ocurriendo. Pero sea como sea, que ese matiz te impulse, te aporte, y aunque sea difícil te ayude a aprender algo nuevo, a superarte y a crecer.

Os dejo este vídeo genial para que veáis que lo que “creemos que vemos, no es en realidad lo que vemos”.

Hasta la próxima. 🙂

NOTA: edito con este artículo que habla que además de motivación, necesitamos capacidad para conseguir lo que nos propongamos. Aquí.

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6 Respuestas a “No hay que hablar tanto de optimismo

  1. Yo creo que, al contrario, hay que hablar mucho y muy claro acerca del optimismo. Precisamente para entenderlo y encuadrarlo debidamente ¡Claro que el mundo no es de color de rosa! estos días son una buena muestra de ello, por desgracia. Y por eso existe lo que para mí es una consecuencia formidable del optimismo bien desarrollado: la resiliencia. Esa que nos permite levantarnos cuando la vida nos da un buen revés. No se trata de quedarnos con lo bueno simplemente, sino de encajar en nuestros esquemas lo malo, darle su justa importancia, y seguir adelante. Construir, al fin y al cabo, una realidad que nos impulse. Buena reflexión, como siempre, Noelia.

  2. Simplemente, los hechos, las cosas, las ideas, etc, no son positivas, ni negativas, ni buenas, ni malas. No son nada por sí mismas y no siempre dependen de nosotros. Lo que las convierte en algo y les da sentido, es nuestra forma de interpretarlas, nuestra reacción ante ello, la actitud que tomamos ante lo que nos rodea. Y esto sí podemos elegirlo; podemos decidir qué hacemos al respecto. Depende de nosotros darles un enfoque positivo o negativo y, en función de ello, producirá unos resultados u otros.

  3. Estoy de acuerdo con lo que dices en el post. Yo creo que no es cuestión de cómo cataloguemos cada cosa que nos pasa, sino de nuestra actitud ante esos hechos y de cómo lo enfoquemos. Por ejemplo, cuando a alguien le despiden. Yo ahora estoy en el paro. Podría estar lamentándome porque no renovara en mi anterior trabajo, pero creo que eso no me ayudará a encontrar otra cosa. Cambié el chip, y ahora aprovecho para sacarme el B1 de inglés, haciendo un curso de Community Manager.
    Hace poco leí en Twitter un comentario que me pareció muy acertado, que venía a decir lo siguiente: “No es una buena noticia que te despidan, pero no es menos cierto, que es una oportunidad para cambiar tu vida”.

    • Estar en el paro no es nada fácil y por eso te doy la enhorabuena por la actitud y lo que escribes pues puede inspirar a otros :). Efectivamente así es, no controlamos lo que nos va pasando en la vida pero de lo que sí somos dueños es de qué hacemos con eso y tenemos mucho margen de maniobra aunque pensemos que no. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo

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