Y ¿qué voy a hacer?

La semana pasada a 1000 km de distancia de mi casa me surgió un problema absurdo que me bloqueó. Mis hijos no tenían jersey para el uniforme del colegio el lunes y yo no llegaba a tiempo de comprarles uno.

Llamadas a las 8:30 de la mañana al padre de las criaturas, a mi madre y mi cara por momentos se iba tornando gris. Absurdo ¿verdad? Ridículo, chorrada….y todos los calificativos posibles. Esa necesidad de control que tenemos las madres que se acentúa al no estar físicamente en casa.

Y entonces llega Sandra, mi genial compañera de estos días y con cara de felicidad me pregunta con tono cortante:

“Vale, vale…y ¿qué vas a hacer?”

Fue frase mágica…;) (gracias Sandra, eres la mejor).

quevasahacer

Foto tomada en una de las aulas en las que he trabajado, ¡todavía existen de tiza, sí!

Otro día tuve una de esas conversaciones que tienes de vez en cuando, serias, sobre las cosas de la vida que más te preocupan mientras mis hijos jugaban en el parque. Imagino lo que estaban pensando los dos mirándonos a nosotros y nuestro rostro serio. Ellos dirían, ¿por qué no sonríen con lo divertido que es estar aquí?

Sí, hay muchas cosas de mi vida que si pudiera, con una varita mágica haría desaparecer. Cosas que son desagradables y en momentos, han sido muy duras. Entonces es cuando COMPARO con otras vidas (de verdad qué costumbre más mala y poco efectiva), vidas que me parecen más sencillas, vidas que yo creo son MEJOR que la mía

Vaya tontería, todos tenemos nuestro propio camino, todos tenemos nuestras circunstancias más o menos buscadas, todos tenemos “cositas”…y no hay cosa peor que imaginar vidas mejores o comparar.

¿Qué suelo hacer en estos momentos y qué hice de nuevo estos días?

En el caso de los jerseys comencé a centrarme en la solución y la emoción de frustración desapareció.

En el caso de la otra conversación de un tema bastante más grave, pensé en qué era de verdad lo que podía hacer al respecto, NO SOBRE LO QUE NO PODÍA HACER NADA, sino lo que podía hacer desde mis propios recursos.

La cantidad de argumentos que encontramos para justificar el no avanzar y tomar decisiones es inmenso, se suele resumir en: “es que…”

Los jóvenes universitarios recién licenciados del programa CompeteXGalicia con los que he trabajado estas semanas lo saben bien: hay que dejar a un lado las EXCUSAS y centrarse en ¿QUÉ VOY A HACER?

EXCUSAS HABITUALES:

  • Es que hay mucha crisis y no hay trabajo.
  • Es que no tengo dinero.
  • Es que mi vida es complicada.
  • Es que las cosas no están para que se pueda hacer nada.
  • Es que no soy tan joven.
  • Es que la vida me ha castigado.
  • …..

Podría seguir hasta el infinito y más allá porque TODAS las he usado yo, y unas cuantas más.

¿Cuáles tienes tú?

Hasta la próxima 🙂

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2 Respuestas a “Y ¿qué voy a hacer?

  1. Hola Noelia. Quizás una frase que pueda tener sentido en esto sería:
    “Deja de buscar en LAS EXCUSAS para poder centrarte en LOS MOTIVOS”.
    “En mi opinión…” las EXCUSAS te paralizan, por lo que hay que encontrar MOTIVOS que te alienten a seguir buscando.
    Un abrazo

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