Hijo mío, me voy y te dejo un mes…

Hace unas semanas leía un acalorado debate de mis amigas en Facebook sobre las declaraciones de una famosa periodista que se marchaba a Brasil debido a su trabajo dejando a su hijo de pocos meses durante más o menos un mes.

Que no se excuse en que muchas madres tienen que trabajar porque:

1. Esas madres trabajan porque lo necesitan.

2. Lo normal es que duerman todos los días con sus bebés.

3. Si tuviesen tus medios seguro que se lo llevaban y pagarían a cuidadoras para los ratos que trabajasen.

Justo estos días estoy en la escuela de negocios de Albacete FEDA hablando de la importancia de la inteligencia emocional en las empresas y en la vida.

Estudios al respecto vinculan la seguridad, confianza y autoestima que siente un adulto con la relación materna los primeros meses de vida.

El vídeo que puse fue este (5 min):

Los mamíferos somos una especie con una capacidad de adaptación muy grande y eso nos hace los más poderosos del planeta, aunque los primeros meses y años apenas tenemos recursos lo que nos hace necesitar vínculos con nuestra madre y entorno para desarrollarlos. Gracias a la gran capacidad de aprendizaje que tenemos también, conseguimos en poco tiempo hacerlo.

Por eso tanto se oye estos últimos años la teoría del apego y la crianza con apego. Catherine L’Ecuyer lo explica maravillosamente aquí.

Una vez escuché a una madre de 3 hijas decir: “No quiero que mis hijas tengan éxito en la vida (entendido como económico), quiero que tengan equilibrio emocional porque les pase lo que les pase, saldrán adelante”.

¡Qué razón!

Las personas con alto cociente emocional “Son personas capaces de reconocer y expresar sus emociones, comprenderse a sí mismos, actualizar sus capacidades potenciales y llevar una vida saludable y feliz. Son capaces de comprender la manera como las otras personas se sienten, de tener y mantener relaciones interpersonales satisfactorias y responsables, sin llegar a ser dependientes de los demás. Son generalmente optimistas, flexibles, realistas, tienen éxito en resolver sus problemas y afrontan el estrés sin perder el control”.

Reuven Bar-On psicólogo clínico y profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Tel Aviv 1985

 

Volviendo al caso de esta periodista y sin juzgar su decisión, el sistema no está favoreciendo esto debido a las bajas maternales cortas, a los horarios interminables de trabajo, al propio sistema educativo…lo que resulta en adultos con un equilibrio emocional complicado y por lo tanto, incapaces de adaptarse a lo que requiere el entorno en este siglo.

Necesitamos conocer, estudiar y desarrollar el autoconocimiento, autoconfianza, motivación, autocontrol, empatía y habilidades sociales (todo lo que integra la Inteligencia Emocional) para poder abordar los desafíos que nos vendrán y todavía desconocemos.

Y no es cuestión de nosotros solos, sino de la sociedad entera, de toda la “tribu”.

Hasta la próxima. 🙂

4 aspectos inteligencia emocional

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