Una herramienta fabulosa para mejorar el LIDERAZGO y el trabajo en EQUIPO

La semana pasada comencé el segundo nivel de los cursos de Efectividad en una empresa con la que ya trabajé el primer nivel (“triunfo personal”) el año pasado. El segundo nivel se centra en trabajar las relaciones en el grupo para llegar a la COOPERACIÓN real que nos lleve al auténtico trabajo en equipo.

Si no se tienen claros los principios del primer nivel que es un trabajo mucho más personal, es muy difícil llegar a manejar las relaciones con el equipo siendo líder o siendo compañero.

Una de las cosas que más trabajamos durante las sesiones y que realmente aporta la diferencia en mi trato con los demás es la ESCUCHA. Es una herramienta que pocos manejan de verdad y que si lo hiciéramos, nos abriría la puerta al auténtico liderazgo y al auténtico trabajo en equipo.

No, no escuchamos (hasta las personas que parece que más escuchan, pueden estar fingiendo que lo hacen porque prefieren no hablar).

“Yo sí escucho” decían…y más tarde mediante varios ejercicios de “prueba” y concienciación, “ah, pues no, no escucho” “Esto es muy difícil ¿eh?”. Las caras de asombro de mis alumnos al darse cuenta de que algo TAN SENCILLO aparentemente era tan complicado…no tienen precio ;).

Niveles de escucha:

Los diferentes niveles de escucha de abajo a arriba

Los diferentes niveles de escucha de abajo a arriba

La auténtica ESCUCHA pasa por comprender al otro sin juzgar y poner el foco en él, olvidándome de las respuestas autobiográficas y olvidándome de todos los buenos consejos que me apetece darle.

(Respuestas autobiográficas: antes de que la otra persona termine de hablar…”¡eso me pasó a mi también! Y ¿sabes lo que hice? “ Las otras personas quieren compartir SU historia, no escuchar la nuestra en principio…

Consejos gratuitos: es la capacidad que tenemos de recibir el mensaje, evaluarlo y dar nuestra opinión sin que ni siquiera nos la hayan pedido. “Pues mira, yo lo que veo de lo que me cuentas…”)

Todas las personas queremos ser escuchadas y comprendidas. Y para ello, los que escuchamos debemos olvidarnos de nosotros mismo (ay qué difícil…) y centrarnos en lo que la otra persona puede estar sintiendo (¡EMPATÍA!) sin que ello implique compartir su punto de vista. Podemos perfectamente estar en desacuerdo y más si somos los jefes y tenemos otro punto de vista, pero es absolutamente necesario comprender que en la diversidad y diferencia está la riqueza de un equipo.

Si los líderes son capaces de practicar la auténtica escucha, habrán conseguido que los miembros de su equipo confíen en ellos y se impliquen con el proyecto.

Hasta la próxima :).

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