3 cosas que he aprendido sobre productividad desde la cama de un hospital

La semana pasada no hubo artículo, y no por ser Jueves Santo ya que la intención era que lo hubiera, sino porque estuve convaleciente de una operación de apendicitis que me hicieron el día anterior.

Antes de que los médicos concluyeran que efectivamente era apendicitis, tuve que estar en Observación de Urgencias durante un día y medio recibiendo visitas sólo dos horas al día.

Foto tomada desde mi cama del hospital

Foto tomada desde mi cama del hospital

El resto, estuve sola con mis compañeros de habitación con los que acabé haciendo buenas migas. Las horas en el hospital pasan muy despacio y cuando no tienes otra cosa que hacer que pensar y reposar, es algo creo que bastante habitual debido a nuestra necesidad como humanos de socializar (en mi caso mucho más debido a mi perfil DISC 😉 ).

Curiosa mezcla de personas en la sala donde me encontraba: un chico joven con fiebre demasiado alta que hacía sospechar infección renal, un anciano con insuficiencia respiratoria que recaía cada cierto tiempo y debía ingresar por unos días con cada recaída, una señora mayor con piedras en el riñón y dos señores ingleses que al darse cuenta de su común origen no dejaron de hablar durante un buen rato (imagino de la alegría de verse por fin comprendidos).

No teníamos demasiado en común ninguno a excepción de los dos compatriotas sin embargo, resulta curioso cómo puede llegar a unir la razón de estar postrado en una cama y abre la puerta a la conversación distendida llena de dolencias, vivencias, experiencias y empatía con las demás situaciones de la persona que tienes enfrente.

Hay una cosa que me hizo reflexionar de nuevo y me hizo evocar cierto artículo (“Las cinco cosas de las que nos arrepentimos…”): la relatividad de las cosas y el diferente enfoque que de repente adquiere tu vida desde una cama de un hospital. Con mis compañeros de habitación tengo que decir que tuvimos conversación y risas (menos mal que todos tenían mucho sentido del humor, tuvimos varias muy buenas…:) ), nos sentíamos unidos por una causa común y todos nos interesábamos por los demás y nos preocupábamos. Quién lo diría ¿verdad?

En este siglo y era económica-digital prima sobre todas las cosas la necesidad de ser productivos, de conseguir objetivos (mis cursos tienen la mayoría como objetivo mejorar la efectividad de los participantes), parece que no nos preocupe otra cosa en estos tiempos que conseguir cuantas más cosas mejor, cuantos más objetivos mejor sin perder nada por el camino, sin pararse, sin disfrutar del mismo.

De mi propia experiencia esos días, y debido a que aparqué todo lo que tenía entre manos (proyectos, llamadas, mails, materiales de cursos…), concluyo que hay tres cosas importantes de cara a volverse más productivo y efectivo en general:

  1. La mayor parte de las cosas que te preocupan en el día a día, son IRRELEVANTES, así que haz filtro y olvídalas. SIMPLIFICA y céntrate en lo que realmente importa. En realidad me olvidé de prácticamente todo, hasta de una cosa bastante importante que tenía que presentar el mismo día que me operaron. Sin embargo después al volver a casa el tema quedó solucionado con una llamada. 
  2. En el momento en el que se para tu máquina, todo se paraliza. Así que para que todo siga adelante y sea productivo, hay que dedicar tiempo a cuidar el cuerpo y la mente. Es bastante evidente pero poca gente lo tiene en cuenta, muy poca. De hecho ignoramos el tema hasta que comienza a fallarnos todo y hay que ir pasando la ITV. 
  3. A todos nos preocupa prácticamente lo mismo en la vida (incluido en los negocios, el trabajo…) y suele ser sencillo: 
    1. Tranquilidad (aceptando las cosas como vienen y resolviendo de una manera SIMPLE),
    2. Sentirnos queridos o apreciados (por lo que nosotros también debemos apoyar a los demás y hacerles sentir así…)
    3. Tener buenas relaciones con los demás (somos seres sociales ¿recuerdas?) 
    4. Ir avanzando y logrando lo que nos vamos proponiendo.

Creo que no he descubierto nada nuevo, creo no, estoy segura de no haberlo descubierto. Pero son cosas que sabemos intelectualmente pero apenas ponemos en práctica. ¿Hay que estar en un hospital para darse cuenta? No, aunque en mi caso la parada ayudó. 

De nuevo operativa casi al 100%, retomo simplificando donde lo dejé. 

Hasta la próxima 🙂

 

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