¿Qué hacer cuando mi empleado (colaborador, compañero, hijo…) NO quiere?

Esta fue una de las preguntas que me hicieron en un curso a directores (jefes) en una charla de herramientas de gestión de equipos.

De hecho, la pregunta completa fue esta 😉 :

 “Todo lo que cuentas está muy bien, me parece perfecto…pero en realidad, ¿qué se puede hacer cuando alguien NO quiere de ninguna manera? ¿cuando sólo pone pegas a todo y se ampara en que no dijiste, hiciste o escribiste o lo que sea para no hacer algo?”

 Bueno, me encantó la pregunta, tengo que decir. Estas preguntas terribles que te ponen contra las cuerdas ya que en el fondo NO TIENES SOLUCIONES MÁGICAS y eso te hace aprender a ti todavía más.

Leí hace poco que dedicarte a la formación te hacía aprender cada día un poco más, es mi caso. La interacción con la diversidad de gente con la que trato, las respuestas a los artículo de  los blogs….lo que me hacen es aprender más y más y no puedo más que estar agradecida. Así que, querido participante, muchas gracias por tu pregunta :). Allá va mi respuesta.

Dos aspectos clave:

1.- Las personas no hacen nada a no ser que realmente quieran hacerlo (vaya Noelia, genial, me acabas de descubrir América..puff)… Un momento, un momento….reflexionemos sobre esto. Las órdenes no funcionan. Pueden funcionar por miedo a consecuencias pero será mucho peor a la larga. El compromiso no se consigue ordenando sino haciendo a la persona partícipe de su propia respuesta. Evidentemente enlaza con “cómo motivar a mi empleado” que escribí hace unas semanas (aquí) y con QUÉ es lo que nos mueve a actuar que también comenté (aquí, aquí y aquí).

Aunque también pasa por COMPRENDER, RESPETAR QUE NO QUIERA Y COMUNICAR CONSECUENCIAS. No conocemos las razones porque las personas se comportan de manera contraria a como lo hacemos nosotros, pero no por ello, debemos condenar. Podemos dar nuestra opinión para que las cosas vayan de determinada manera, intentar hacer partícipe y si finalmente la respuesta sigue siendo NO, comunicar nuestra sensación desde la asertividad y consecuencias de esa respuesta. OJITO porque no digo CONSECUENCIAS=AMENAZA.

 

2.-Nuestro ejemplo es lo que más puede convencer a alguien. Estrellarse contra una pared cuando una persona de mi equipo no quiere es la sensación más frustrante que existe. Y no digo nada si “a esa persona no se la puede tocar” (escuchado literalmente en alguna de mis sesiones). Bien, aquí la idea es aplicar el CÍRCULO DE INFLUENCIA.

circulo de influencia

 

Pensar en nuestro círculo de influencia nos da tranquilidad y sobre todo, nos resuelve problemas. Si me centro en lo que SÍ PUEDO HACER en vez de focalizarme todo el tiempo en lo que no puedo hacer nada, me ahorra tiempo, energía y produce en mi una sensación de productividad muy grande. Y ¿en qué consiste esto? Cada vez que ocurra algo que me altere como este caso concreto, la pregunta que me tengo que hacer es: ¿Qué es lo que yo puedo hacer y está en mis manos hacer? LO HAGO. ¿Qué es lo que no puedo hacer nada? LO OLVIDO. Curiosamente, poco a poco aplicando esta herramienta, nos damos cuenta que prácticamente podemos hacer mucho en cualquier circunstancia, pero esto es, cuando practicamos mucho.

Entonces en este caso, ante una persona con la que es difícil lidiar la pregunta es: ¿Qué es lo que está en mis manos y sí puedo hacer? HAZLO.

Sobre lo que no pueda hacer nada, OLVÍDALO, quítalo de tu mente y tu atención.

Cuéntame qué tal te va cuando lo pruebes…

Hasta la próxima. 🙂

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2 Respuestas a “¿Qué hacer cuando mi empleado (colaborador, compañero, hijo…) NO quiere?

  1. Noelia, la verdad es que se trata de una pregunta complicada, tanto como lo es la propia situación. Aunque no he gestionado equipos, sí he tenido que contar con la colaboración de otras personas que, en algunos casos, se han negado a hacer aquello que les pedía. Esto es si cabe más complicado, porque no cuento con el respaldo que me da un poder o una autoridad derivada de mi cargo, de modo que no me queda otra que tomar otros caminos.

    Creo que es fundamental el respeto al que aludes, y añadiría la empatía. Hay que ponerse en el lugar de la otra persona y considerar los motivos que le llevan a no hacer una determinada cosa, porque detrás de esa negativa puede haber desde una enorme carga de trabajo hasta un serio problema personal, pasando por insatisfacción en el puesto, desmotivación, etc… y es una oportunidad para detectar problemas importantes. Por tanto, respeto y empatía como punto de partida.

    A partir de ahí, dos opciones en mi opinión: conseguir la colaboración, o tener un plan B (al final, es importante que el trabajo se lleve a cabo) como contar con otra persona que lo pueda hacer, ofrecerse uno mismo a colaborar o reformular la tarea, etc…

    Liderar es tener la capacidad de influir y dirigir la atención de otros hacia la consecución de un determinado objetivo, y en esta influencia tiene mucho que ver el ejemplo propio.

    En cualquier caso, sí, ciertamente es una pregunta bastante complicada.

    • Muchas gracias por tu respuesta. Efectivamente. Creo que es una de las partes más complicadas del auténtico liderazgo. Sobre todo porque los líderes también son personas “normales” con sus momentos de altibajos, de “pataletas”, de emociones enfrentadas, de duro trabajo…así que es necesario cuidarse a sí mismo y a la vez, estar pendiente del equipo. Me parece muy bueno lo que dices del plan B, es efectivo, ya que nos previene de esos imprevistos que podemos generar las personas.
      Muy buena aportación, gracias de nuevo.

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