Nuestro MATRIX personal

Siempre me he preguntado con intriga por qué me gustó tanto en su día la película MATRIX, futurista y extraña y por qué no decirlo: muy friki (juas).  Creo que con el tiempo, he ido descubriendo la razón.

En esta película los humanos son presos de sus propias mentes programadas para responder al escenario creado por las máquinas. Los humanos son manejados por “sus propias respuestas previsibles” según los diferentes escenarios y todos conviven en una gran red, en MATRIX.

Los seres libres, son los que viven fuera de la red, fuera de la programación hecha por robots. Conocen las trampas de su propia mente, la programación de la red, son capaces de entrar y salir de ella y aún así, les es muy difícil no caer en su propio funcionamiento porque la programación es muy poderosa. En la película, los humanos son ESCLAVOS de su propia mente manejada por otros.

En el último libro de Elsa Punset, Una mochila para el Universo, ella escribe precisamente de eso en uno de sus capítulos, “eres un esclavo y no lo sabes”. Esclavos de nuestras reacciones programadas, de ese cerebro que sigue una “programación” realizada a través de miles de generaciones y desde la infancia. Un cerebro que ante todo es un órgano con un funcionamiento determinado y con ciertas limitaciones y potencialidades que debemos conocer para hacer el mejor uso de él.

Tal y como os dije la semana pasada, tuve la suerte de escucharla en su conferencia de hace unos días. Dio ideas básicas de cómo funciona nuestro cerebro y me apunté las más interesantes porque hacen pensar y sobre todo, hacen “relativizar” muchas de las cosas que nos pasan.

Nuestro cerebro es:

  • INTUITIVO: disponemos de esa capacidad, la intuición, aunque todavía no la usemos del todo y en algunos casos la callemos porque no nos fiamos de esa luz que se nos acaba de encender.
  • MIEDOSO: esto me encantó, nuestro cerebro es miedoso porque está programado para ayudarnos a sobrevivir, de los peligros físicos (ya que en las cavernas había que salir corriendo cuando aparecía el león) y de los peligros emocionales (porque cualquier cosa que nos recuerde un dolor pasado o que intuyamos un dolor futuro, el cerebro intenta la huída y por eso tiene miedo). Ese miedo es, tal y como ella comentó que también le pasaba, el que cada vez que me enfrento a un público para un curso o conferencia me dice: “¡Vete! Sal de ahí!! Te van a tirar tomates, no les vas a gustar, no les interesa lo que cuentes….” Y provoca el famoso miedo escénico que tengo siempre y que me suele durar unos minutos…me encantó saber que era una estrategia de protección de mi propia cabeza. Mirándolo así, no es tan terrible…Mirad qué curiosa la imagen que puso comparando el miedo con la creatividad y curiosidad según la edad, da que pensar ¿verdad?

gráfico elsa punset

  • SOCIAL Y EMPÁTICO: gracias a las famosas neuronas espejo, somos seres sociales, nos necesitamos unos a otros y somos capaces de acercarnos a los demás, sintiendo lo que ellos sienten y creando esa conexión humana que nos hace tan felices.
  • PLÁSTICO: sin duda, una de los mejores descubrimientos. Nuestra programación, la de “MATRIX”, se puede cambiar. Esa programación que nos viene de serie como humanos (que tiene su parte práctica, qué duda cabe) y la programación que nosotros le hemos realizado a lo largo de nuestras experiencias vitales. Nuestras reacciones programadas, son solo eso, reacciones previsibles. Si las conocemos y somos conscientes de ellas ya tenemos una parte del camino recorrido. Recordad que las tenemos porque “estamos programados para sobrevivir”, al fin y al cabo, nuestra mente intenta ayudarnos para sufrir lo menos posible y sobre todo, seguir con vida. De hecho el doctor Rick Hanson comenta que “estamos programados para centrarnos en lo negativo, más que en lo positivo, porque así nos adaptamos mejor a las dificultades del medio puesto que para nuestros ancestros era más eficiente aprender a tener miedo de un león para sobrevivir” (artículo aquí) .

El capítulo del libro de Elsa en el que habla de esa “esclavitud” no tiene desperdicio porque nos ayuda a explicarnos nuestro funcionamiento y así, ser conscientes de nosotros mismos para aprender y cambiar.

El cambio mental (cambio de programación) requiere esfuerzo y trabajo, pero es posible. Hay que probar nuevos caminos, nuevas cosas, que ayuden a “reprogramar” y aunque es un trabajo largo, es apasionante :).

Cito la última frase del capítulo: “Escribe tu propio guión y reinvéntate” y añado yo, no se lo dejes a otros. 😉 

elsa y yo

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Una respuesta a “Nuestro MATRIX personal

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