Madres 3.0… ¿Conciliación?

De nuevo me encuentro con el mismo caso. En una de las formaciones de estos días y trabajando un ejercicio de situaciones de reacciones reactivas vs reacciones proactivas surge el ejemplo siguiente:

“Es que me quemo, al final los hijos son de las madres, ¡¡¡hay que tener una paciencia!!! ¿No trabajo yo igual que él? ¿Por qué las cosas de casa y mi hijo tengo que hacerlo yo? Pues sí, esa es una de mis reacciones más reactivas que tengo, estoy harta de la situación…y me enfado mucho y me exaspero…”

Esta “pataleta” (perdona, ya sé que si lo estás leyendo no te gustará leer lo de pataleta 😉 ), habitual entre el 90% de las mujeres-madres-profesionales es una manera de representar que nos sentimos víctimas del sistema, sociedad, cultura que tenemos las que nos ha tocado vivir ahora.

conciliacion

En la conferencia Madres 3.0 analizo este tema desde la perspectiva de sentirnos VÍCTIMAS como una de nuestras debilidades, (pero ¡ya está bien!). Desde que nos quedamos embarazadas y conforme incorporamos el nuevo rol a la vida que antes teníamos aparece algo que creo sólo se nos desarrolla a nosotras: el complejo de CULPA. Culpa por no estar al máximo nivel en todo, culpa por no llegar a ser buena madre y cumplir todas las expectativas y culpa por dejar de tener tan en mente nuestro trabajo porque ahora han cambiado tus prioridades. Y esa CULPA nos lleva a sentirnos VÍCTIMAS de nuevo.

Pues no señoras, no somos víctimas, hemos elegido todo lo que tenemos en nuestras vidas: nuestra familia, la persona que tenemos al lado…ahora sí, hay que coger las riendas como RESPONSABLES que somos de todo lo que hemos creado a nuestro alrededor y pedir lo que queramos pedir: ¿quiero poder equilibrar mejor? ¿quiero ayuda si no llego? Pues pidámoslo… Que ya está bien la exigencia que nos autoinfligimos como si fuéramos nuestros peores jueces.

Y sí, tenemos cosas fabulosas como madres y una de ellas es ésta que aparece en el vídeo de Mujeres Desesperadas, ¿quién no se siente identificada?

Hazlo tú misma (DIY) 😉

  1. Observa de qué te quejas exactamente en esto de la conciliación, familia…
  2. Analiza QUÉ QUIERES de verdad: qué quieres en tu trabajo, qué quieres en tu familia…
  3. No des las cosas por sentado, es una costumbre que tenemos que nos tira por la borda muchas cosas.
  4. Pide cambios a las personas implicadas.
  5. Haz lo que creas que debes hacer.

Más que quedarnos en el inmovilismo, me parece una actitud más constructiva.

Hasta la próxima. 🙂

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5 Respuestas a “Madres 3.0… ¿Conciliación?

  1. Hola Noelia,
    No soy seguidora de Mujeres desesperadas pero el vídeo me ha parecido genial. Cuantas cosas podemos hacer a la vez…
    En cuanto a quejarnos, tienes toda la razón, yo desde hace un tiempo he empezado a no quejarme. He hablado con mi marido para que el comprenda las cargas de trabajo que tenemos ambos y las consecuencias de ellas, es decir, que si las cargas se comparte, el tiempo que pasamos juntos y con nuestras niñas es de una calidad mayor. Y parece que lo ha entendido… no me digas como lo he conseguido pero ha sido así. A veces se me olvida y me quejo pero soy consciente de ello: me retracto, sonrio y a otra cosa… En fin, que la vida es muy bonita para estar con quejas inutiles… un saludo, Ana

    • Qué bueno Ana lo que dices y me alegro lo del entendimiento pues al fin y al cabo somos un equipo, ¿no crees? A mí también se me olvida a veces, no creas, y tengo que repetirme en silencio todo lo que ya sé. Creo que nos ha tocado una época curiosa y de transición entre el pasado de nuestras abuelas cuyo rol era bien distinto y el futuro de nuestras hijas en el que supongo todo habrá cambiado. Estamos justo en la mitad, pero lo que reafirmemos nosotras será lo que las generaciones que vengan asumirán. Y no creo que sea en temas “feministas” sino en trabajar juntos la diversidad y diferencias para hacer equipo. Muchas gracias por tu comentario. 🙂

  2. Pingback: Madres 3.0… ¿Conciliación? | Linkedwoman·

  3. Hola Noelia, que gran verdad dice tu artículo, yo soy madre de dos hijos varones, ya adolescentes, y he trabajado siempre, al principio me pasaba la vida quejándome de todo lo que tenía que hacer, de si se ponían malos los niños la que faltaba al trabajo era yo, me pasaba el día en el papel de víctima y además sentía frustración si no llegaba a todo. Hasta que un día dije que hasta aquí, basta, yo no quiero seguir así y hablé con mi marido de como me sentía y llegamos al acuerdo que en cuestión de los niños, si había que faltar al trabajo lo haríamos cada vez uno, . Mi reflexión es la siguiente, si simplemente hablando con mi marido esto se solucionó ¿por qué no lo hice antes? La respuesta la has dado tu en tu artículo y es debido a la educación recibida de que las mujeres tenemos que ser las “más”, llegar a todo, ser las mejores, no fallar nunca…etc etc. Yo estoy educando a mis hijos en otros valores y son los de compartir, implicarse y la igualdad de género. Un saludo

    • Hola Beatriz, gracias por tu aportación, me ha encantado tu reflexión. Y bravo por hacer lo que hiciste al hablar con tu marido y pedir lo que querías. Si lo hiciéramos más y sanamente (me refiero a pedir respetando al otro también) las cosas irían mucho mejor.
      un abrazo enorme
      Noelia

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