Encima de burro…, [CASO PRÁCTICO: Víctima-Responsable]

“….apaleado”.

Esta fue la frase inicial de un cliente en una sesión de coaching.

Donkey

Los hombros caídos, la mirada perdida hacia la ventana mirando al infinito, expresión seria”es que no hay derecho”– sigue diciendo. “Hice lo que pude, y las cosas no son como las ve esa mujer, y ¿qué hago? ¿me enfrento a ella cada vez que la vea?” Me mira fijamente implorándome ayuda con una expresión típica de “POBRE DE MI”. Yo mantengo silencio.

Mi cliente tuvo alquilados unos locales para un negocio que no le fue bien. Uno de ellos era de una señora que, casualidades, es su vecina a la que se encuentra con frecuencia. Las cosas con ella no terminaron bien y lo que ella piensa que fue una deuda ya que dejó de recibir el alquiler cuando cerró, él piensa que está justificado de muchas maneras.

La señora no entra en razón a pesar de haber zanjado el tema con abogados y cada vez que se lo encuentra a él o alguien de su familia, le increpa por la calle y le chilla de manera maleducada el dinero que ella cree que le debe. La escena siempre resulta desagradable y mi cliente se siente VÍCTIMA de algo injusto.

Reproduzco el diálogo:

Cliente: “Tengo ganas de callarla de una vez, es que estoy harto de que a mí o a alguien de mi familia les vaya gritando, además a todo el mundo le cuenta mentiras…”
Yo: “¿Quién es todo el mundo?”
Cliente: “Pues con quien esté en ese momento…y es que ¡es muy frustrante e injusto! Está justificado todo con papeles, pero ella no entiende y su verdad es la que grita a 4 vientos…no me lo merezco después de lo mal que lo estoy pasando intentando arreglar mi situación laboral”
Yo: “Ya…y ¿cómo te sientes?”
Cliente: “que no me lo merezco, no he hecho la atrocidad esa que ella dice, no he querido fastidiarle la vida, las cosas a veces no salen y he cometido muchos errores, pero estoy intentando arreglarlos. Y con ella todo se zanjó, por lo menos a nivel legal, pero no lo quiere ver. Es como si cada vez que me la cruzo, me apaleara por lo mal que lo hice, me lo recuerda continuamente…
Yo: “¿Sería como víctima y verdugo? ¿Ella el verdugo y tú la víctima…?
Cliente: “En realidad supongo que ella se siente justo al revés, pero sí…me siento víctima de todo, estoy harto, quiero que dejen de aparecer problemas, estoy buscando soluciones y arreglando lo que puedo pero todo no es posible, lleva tiempo, y cuando veo a las personas con las que no he acabado bien es como el recuerdo permanente de lo mal que lo hice. Como un palo tras otro. Pues eso, que encima de burro, apaleado…
Yo: “Y ¿quién es el responsable de esto?
Cliente: “Como que ¿quién es el responsable? ¿de que me chille?”– comienza a alterarse de nuevo, se mueve nervioso en la silla y le tiembla la voz…
Yo: “Me refiero a la situación, quién ha generado la situación…
Cliente: “Pues la crisis…que las cosas no han salido como esperaba y que nos azota una crisis brutal…no he llegado a lo que iba a llegar, y todo ha ido mal…
Yo: “Y ¿qué parte de responsabilidad tienes tú en eso?
Cliente: “Hombre, en realidad mucha, porque yo he ido haciendo cosas, he ido aventurándome para hacerlo y he arriesgado, así que supongo que mucha parte de responsabilidad es mía….”-se relaja y mira al suelo, yo me mantengo callada. “Mirándolo bien, si no hubiera hecho lo que hice, nada de esto hubiera pasado…”
Yo: “Entonces, si eres el responsable de la mayor parte de lo que estás viviendo, ¿qué puedes hacer al respecto?
Cliente: “Uff….- resopla- pues lo que estoy haciendo, hacer cosas sin parar, no paro de hacer cosas para arreglarlo…
Yo: “Sin embargo, noto de nuevo el tono de queja…
Cliente: “¿Tono de queja?
Yo: “Sí, cuando al principio me contabas todo lo que te pasó, era todo una queja victimista…y mira como hemos grabado la sesión…¿quieres escucharte?
Cliente: “No creo que sea una queja, es una exposición de lo que me ha pasado, no me pongo en plan victimista, es la verdad….pero vale, me escucho….
 

Pongo la grabación y conforme se escucha, sonríe…

 
Cliente: “Jaja, pues tienes razón, parezco un quejica…”
Yo: “¿Qué consigues con esa queja?

Silencio….

Cliente: “Contártelo, que me escuches….
Yo: “Yo ya te escucho, ¿qué más consigues?”
Cliente: “Sentirme lástima….”.al decir esta frase abre los ojos….
Yo: “Y ¿Para qué sentirte lástima?
Cliente: “Pues ni idea, pero así parece que la gente se preocupa por mí…”
Yo: “Ya, y ¿qué otras maneras podrías hacer para que la gente se preocupara por ti?
Cliente: “Pedir ayuda….”
Yo: “Interesante…volviendo a lo de antes, al discurso quejica…teniendo en cuenta que todo lo que estás viviendo lo has provocado tú….”
Cliente: “Todo no….
Yo: “Vale, todo no, casi todo…que esta señora te increpe también lo has provocado tú con tus acciones, ¿es así?”
Cliente: “No, yo tengo educación y eso no lo haría…pero entiendo lo que quieres decir, sí, digamos que es mi responsabilidad.”
Yo: “Y ¿qué puedes hacer al respecto?”
Cliente: “Ya lo hice, nada, pero hay una cosa que siento que me está cambiando…si es algo que de manera inconsciente he provocado, ya no me siento tan mal…”
Yo: “Y ¿cómo te sientes?
Cliente: “Pues ya no es como si me estuvieran apaleando, es una consecuencia de una acción que no estuvo bien. Ahora estoy centrado en lo que voy a solucionar, no puedo hacer nada para cambiar la imagen que esa señora tiene de mí, ya lo hice, así que con respecto a ella poco más. Con respecto a mí, creo que me va a afectar menos ahora que he cambiado el enfoque….¡vaya!”

Esto es lo que pasa cuando asumimos que somos responsables de casi todo lo que nos pasa. Es decir, NO SOMOS VÍCTIMAS, nada de eso, no hay víctimas y verdugos en muchas cosas de la vida. Yo voy eligiendo y tomando acciones en mi vida, y ello trae unas consecuencias. No siempre las esperadas, así que la pregunta sería ¿qué tienes que aprender de ello que no hubieras aprendido si la situación no hubiera venido?

Y entonces, aprendemos, sacamos conclusiones y seguimos adelante (¡ULTREIA!). Lo que se pueda cambiar, se cambia. Lo que no se pueda cambiar, se deja y se asume lo que se tenga que asumir. La diferencia radica básicamente en el enfoque.

  • Si me siento víctima, no hago nada y me quejo.
  • Si me siento responsable, tomo acciones que modifiquen los resultados aceptando los errores con humildad.

No es fácil, doy fe, pero se logra.

Hazlo tú mismo (DIY):

  1. Identifico la situación de queja continua. No hace falta hacer mucho esfuerzo, ojo a cuando nos dicen: “¡Deja de quejarte!” y entonces nos ofendemos…ese es el momento clave.
  2. Me pregunto: ¿qué puedo hacer al respecto en todos los sentidos? Es importante lo de “en todos los sentidos”.
  3. Lo hago y del resto, me olvido.

Lo más probable es que en situaciones que dependan de otros y no pueda hacer nada más, lo único que podré hacer será cambiar mi sensación respecto al hecho en cuestión. Y sí, se puede hacer, es más fácil de lo que parece.

NOTA: todo esto lo trabajo ampliamente en uno de mis cursos y consigue verdaderos cambios en las personas tanto en su trabajo como en su vida privada. En el momento que cambia la actitud de un equipo, los logros son más rápidos y duraderos. Si alguien necesita más información, aquí estoy para responder. Abrazos.

 

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