Sobre limones, limonadas y ultreia

Curiosamente, los grandes aprendizajes de la vida vienen después de experiencias muy duras. Por eso también la famosa frase de Steve Jobs: “Los puntos solamente pueden conectar cuando miras hacia atrás”.

Hoy quiero contar la experiencia de un cliente de muchos años que hoy ya es un gran amigo, lo vivido estas últimas semanas ha significado para él un punto de inflexión en planteamientos de vida. Quiero compartirla porque creo que refleja claramente las elecciones que hacemos ante lo que nos pasa en la vida, y también que siempre somos dueños de esas elecciones.

“No somos responsables de lo que nos pasa en la vida, pero sí de cómo reaccionamos ante lo que nos pasa”.
limones, limonada y ultreia

Esta es la entrevista:

¿Qué ha ocurrido en tu vida en este preciso momento?
Debido a circunstancias ajenas a nuestro control nuestra empresa ha perdido la mitad de trabajo que teníamos, de un día para otro. Lo cierto es que uno se espera que pasen ciertas cosas y se prepara para todo lo que puede imaginar que ocurra, pero para esto no nos hemos preparado pues las circunstancias acontecidas no nos la podíamos ni imaginar.

¿Cómo te sentías antes y cómo te sentiste justo después?
Antes.- Estaba más bien cómodo, con algunos problemas pero acomodado en una situación que muchas empresas querrían. Con un plan de negocio a largo plazo para ir asegurando un crecimiento en torno a un 10% anual.

Justo Después.- Al principio desesperado, no podía creer o que había pasado. Todo se desmoronó de un día para otro. Me costó asumir la realidad, no le encontraba explicación. Ni siquiera hice números para valorar la gravedad del asunto, en ese momento no tenía la cabeza preparada. Simplemente fui un espectador-sufridor de lo que pasaba.

¿Qué pasó al principio de que sucediera eso? ¿Cuáles fueron tus primeras reacciones?
Dejé pasar dos días hasta que el entorno de la empresa se calmara un poco. Pasados esos dos días calculé la gravedad del asunto, manejando números. Entonces me di cuenta de que era más grave de lo que yo suponía. Una fuerte reducción de gastos no era suficiente para situar a la empresa en beneficios, aunque sean mínimos.
Así pues, para cuadrar la cuenta de resultados hemos tenido que hacer cambios más importantes, ajustes en plantilla (en jornada, no en puestos de trabajo). También hemos paralizado algunas inversiones que suponían un desembolso constante de dinero y finalmente hemos cuadrado la cuenta de resultados y hemos dado solución a la liquidez de la empresa.

Por otro lado, nos hemos puesto un reto importante, recuperar lo perdido en un año e incluso menos. De esta manera en un año todos los trabajadores de la empresa recuperarán su jornada completa de 8 horas. La parte positiva de mantener al equipo humano es que disponemos de todos los perfiles necesarios para asegurar a nuestros clientes la mayor calidad, como hemos hecho siempre.

Además, y esta es la parte que más me gusta, hemos trazado una estrategia comercial bastante agresiva, en la que colaboramos varias personas del equipo, no una sola como hasta ahora. Resulta curioso con qué facilidad estamos implementando servicios y estrategias comerciales que hace un tiempo veíamos con cierta dificultad y a las que les encontrábamos muchos “peros”. Ahora a cada “pero” se le ha encontrado su solución y nos hemos puesto las pilas. Parece que la necesidad hace que te muevas de forma más efectiva y rápida. Esperamos por lo menos doblar la producción actual en un año.

También hemos reinventado un poco la empresa, ofrecemos más servicios; servicios adicionales que pueden complementar perfectamente nuestro servicio principal. Ha sido ponernos a pensar y la batería de ideas ha sido bestial. Nos hemos dado cuenta de que con la experiencia acumulada en nuestro sector y el compromiso del equipo podemos hacer mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora.

¿Qué hiciste para cambiar la perspectiva?
No había otra salida que mirar hacia delante. Uno se arma de valor y se levanta por las mañanas con más ganas que nunca, centrarse en lo que se quiere y confiar en uno mismo. La verdad es que cuando lo pienso bien concluyo en que no ha habido ni una sola vez en mi vida en que me he propuesto hacer una cosa y haciéndola de la forma en la que yo pensaba me haya salido mal.

Escuchar a otras personas, leer, informarse… todo eso es bueno. Pero luego uno tiene que reflexionar y dejarse guiar por sus propios instintos, estos no fallan porque al fin y al cabo el que se la juega es uno mismo y el plan que traza está ideado para uno mismo. Así pues, he preparado mi cabeza para confiar más en mi gestión, veo que mi equipo confía plenamente en mí y esa responsabilidad es muy alta, no puedo fallar. Sé que si lo hago así, no fallaré.

¿Qué pensabas antes de que ocurriera? ¿Qué piensas ahora?
Pensaba que todos mis problemas estaban resueltos, que tenía suerte de que todo estaba bien en mi vida. Ahora me doy cuenta de lo vulnerables que somos, personas y empresas. Esto me va a ayudar a evitar que me vuelva a pasar algo parecido. La vida da lecciones todos los días.

¿Qué has aprendido?
He aprendido que muchas veces para que te muevas y salgas de tu zona de confort ha de pasar algo fuerte que te mueva. Es una pena y espero que no me vuelva a pasar. Creo que es responsabilidad de los empresarios hacer que su empresa vaya cada vez a más, cuánto más mejor. No por mero afán de dinero sino más bien por responsabilidad de la empresa con sus trabajadores y con su entorno.

Es obligación de cada uno dar al mundo lo mejor de sí mismo. Crecer, en todos los aspectos.

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