¿Demasiado tarde?

Hace una semana me terminé de leer el libro de “El elemento” de Ken Robinson, autor del que me he vuelto totalmente fan ya que habla de lo que llevo años estudiando y observando: la necesidad absoluta que tiene el ser humano de desarrollar y dedicarse a sus talentos naturales para los que ha nacido y con los que únicamente puede ser feliz.

Me ha parecido maravilloso que este señor lleve años haciendo hincapié sobre todo en los temas educativos. Las escuelas actuales no favorecen en absoluto el desarrollo de estos talentos y parece que salvo raras excepciones, es a nivel mundial. Vivimos todavía en la inercia de la revolución industrial la cual dejamos hace tiempo atrás para entrar en la revolución tecnológica.

Si algo caracteriza a la revolución tecnológica es la velocidad de cambio. Para poder gestionar ese cambio, necesitamos ingenio y capacidad de adaptación, apoyándonos en lo que cada uno destaque. Pero si no lo conocemos, ¿cómo vamos a utilizarlo?

De todo esto, hablaré más adelante ya que da para muchos artículos. Lo que hoy quiero destacar, es una parte preciosa del libro en la que resalta que “NUNCA ES TARDE” para dedicarnos a nuestras pasiones y talentos. Creo que es muy esperanzador, y como hoy parece que ESPERANZA es lo que necesitamos, este post va dedicado a ella.

Aquí va el extracto del libro que cuenta un caso enternecedor (no he podido evitar resaltar ciertas frases), espero comentarios. Tengo que nombrar a mi madre después de leerlo ya que ella siempre ha dicho que:

“En toda casa debería siempre haber un bebé y un anciano”

Getting inspired by sir Ken Robinson

Pasaje de El elemento: Ken Robinson.

“Una de las consecuencias del hecho de que consideremos que nuestra vida es lineal y unidireccional es que conduce a una cultura (esto es cierto en la mayoría de las culturas occidentales) en la que se segrega a la gente en función de la edad. Enviamos a los más pequeños al jardín de infancia y a preescolar, como un grupo. Educamos a los adolescentes en lotes. Metemos a la gente mayor en residencias para ancianos. Hay buenas razones para todo esto. Al fin y al cabo, tal como Gail Sheehy advirtió hace décadas, en nuestra vida hay tramos previsibles, y tiene sentido crear entornos en los que la gente pueda experimentar esos períodos de forma óptima”

“Sin embargo, también hay buenas razones para cuestionar las rutinas de lo que en realidad equivale a una discriminación por la edad. Un ejemplo edificante es un programa educativo único e incomparable en la escuela Jenks del distrito de Tulsa, en Oklahoma.

El estado de Oklahoma tiene un programa de lectura aclamado internacionalmente que proporciona clases de lectura a niños de entre tres y cinco años de edad. El distrito de Jenks ofrece una versión muy especial del programa. La idea surgió cuando el dueño de otra institución en Jenks —situada enfrente de una de las escuelas de primaria— se acercó al supervisor de los colegios. Había oído hablar acerca del programa de lectura y se preguntaba si su institución podría ayudar de alguna forma. El supervisor respondió positivamente a la idea y, después de aclarar algunas dificultades burocráticas, aceptó la ayuda de la otra institución.

La otra institución es el Grace Living Center, una residencia para ancianos.

Durante los meses siguientes, el distrito estableció una clase de preescolar y de jardín de infancia en el Grace Living Center. La clase, rodeada por paredes de cristal transparente (con una abertura en la parte de arriba para que se filtren los sonidos de los niños), está situada en el vestíbulo del edificio principal. Los niños y sus maestros acuden allí todos los días como si fuese una clase cualquiera. Como está en el vestíbulo, los residentes pasan por allí por lo menos tres veces al día a las horas de las comidas.

Cuando la clase se inauguró, los residentes se paraban a mirar a través de las paredes de cristal. Los maestros les dijeron que los niños estaban aprendiendo a leer. Varios residentes preguntaron si podían ayudar. Los docentes se alegraron de tener ayuda, y rápidamente sentaron las bases de un programa llamado Compañeros de Libro.”

El programa empareja a un anciano de la residencia con uno de los niños. Los adultos escuchan a los niños leer, y les leen.

El programa ha obtenido resultados asombrosos. Uno de ellos es que la mayoría de los niños del Grace Living Center superan a otros niños del distrito en los exámenes estándares de lectura. Más del 70 por ciento salen del programa a los cinco años leyendo al mismo nivel que los niños de tercero o más. Pero aprenden mucho más que a leer. Mientras se sientan con sus Compañeros de Libro, tienen conversaciones enriquecedoras con los adultos acerca de gran variedad de temas, y en especial sobre los recuerdos que los mayores tienen de su infancia en Oklahoma.

Los niños preguntan cosas sobre cómo eran los iPods cuando los adultos eran pequeños, y estos les explican que su vida era diferente de la de los niños de ahora. Esto conduce a historias acerca de cómo vivían y jugaban hace setenta, ochenta e incluso noventa años. Los niños adquieren una historia social de su ciudad natal de una textura asombrosa a partir de personas que han visto la evolución de la urbe durante décadas. Los padres están tan satisfechos del beneficio extracurricular que hoy día las plazas se rifan debido a que la demanda de las sesenta mesas disponibles es muy grande.”

Pero en el Grace Living Center ha ocurrido algo más: la medicación ha caído en picado. Muchos de los residentes que participan en el programa han dejado o reducido los fármacos. ¿Por qué? Porque han vuelto a la vida. En lugar de pasar los días esperando lo inevitable, tienen una razón para levantarse por la mañana y una emoción renovada por lo que ese día pueda traerles. Viven, literalmente, más tiempo porque han vuelto a conectar con su energía creativa.

Los niños aprenden algo más. De vez en cuando los maestros tienen que explicarles que uno de los Compañeros de Libro no podrá volver a acudir, que esa persona ha muerto. Los niños asimilan así a una edad muy temprana que la vida tiene sus ritmos y sus ciclos, y que incluso las personas cercanas a ellos forman parte de ese ciclo.

En cierto modo, el Grace Living Center ha recuperado una relación antigua y tradicional entre distintas generaciones. Entre los muy niños y los muy viejos siempre ha habido una conexión casi mística. Parecen entenderse de una forma básica, con frecuencia tácita. A menudo, en Occidente mantenemos separadas a estas generaciones. El programa Compañeros de Libro muestra de forma simple pero profunda la vía de enriquecimiento que se abre cuando las generaciones se encuentran. También enseña que la gente mayor puede recobrar energías perdidas hace mucho tiempo si las circunstancias son idóneas y la inspiración está allí.”

Pasaje de: Ken Robinson y Lou Aronica. “EL ELEMENTO.” RANDOM HOUSE MONDADORI, S.A.

 

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