Proactividad para niños

Siempre digo en mis cursos de los Principios de Covey que la cultura es una de las principales cosas que nos ha impedido desde pequeños integrar el valor de “proactividad” (sí, está muy escuchado, lo sé…y por ello comienza incluso a perder su esencia). Desde pequeños nos enseñan que el que “no llora, no mama”, es decir, la cultura de la queja es la que hemos aceptado casi todos por mayoría.

mafalda queja

Sin embargo, una vez lo integras en ti, te das cuenta que siempre hay dos opciones de respuesta ante lo que te pasa en la vida. Siempre hay dos caminos y de ti depende escoger el camino que sea “más efectivo” y te haga sentir bien.

Acabo de tener uno de los diálogos más impactantes con mi hija de 8 años que recuerdo en meses…como vengo diciendo últimamente, las emociones juegan un papel fundamental en los seres humanos y comprender que entran en cualquier proceso de nuestra mente es clave para crecer como personas.

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No suele tener ningún problema con los deberes del colegio, me refiero a que si los hay pues se sienta y los hace, sin mucha más trascendencia. Sin embargo hoy, el caso era diferente, ha comenzado a remolonear de manera insistente además de aderezar la escena con contestaciones subidas de tono.

Su padre ha perdido la paciencia y ha venido a decirme “está muy tonta” (mensaje típico de te toca a ti lidiar con ella), así que intuyendo algo más, he ido a indagar exactamente la raíz del problema.

“Quiero que me ayudes” era la frase que repetía una y otra vez mirando la hoja….”¿Con los deberes?” le preguntaba yo, “Quiero que me ayudes….” Y otra vez. Entonces he visto la luz después de varias preguntas del estilo “¿Con matemáticas? ¿Con lengua?” y respuestas “no”, “no”, “no”…(los niños, y muchos adultos, no saben expresar lo que les pasa y cómo interpretar sus propias emociones).

Reproduzco casi literal el diálogo completo:

-¿Te ha pasado algo en el cole hoy?

-Ha sido un día muy malo

Y entonces las lágrimas han empezado a salir….(bien, vamos avanzando…).

Después de convencerla de que se sentara a mi lado para contarme y de ir haciendo preguntas, me ha expuesto exactamente 6 situaciones que se han desarrollado de manera negativa para ella y que han conseguido que su día sea negro o negativo.

(Un inciso para comentar que es demasiado pronto con 8 años para comentarle que los días son neutros y que somos nosotros los que con las “etiquetas” los designamos como buenos o malos. Mejor lo dejo para cuando tenga 15).

Las situaciones que ha contado eran del tipo: “se ha enfadado conmigo, me ha empujado, me he quedado sin jugar con esta”…por así decirlo, el típico día lleno de conflictos infantiles que ha enganchado una situación con otra.

Una de las preguntas clave que le he hecho ha sido:

-¿Cómo sabes que el día ha sido malo?….y después de pensar unos segundos me ha dicho:

-Porque me siento mal.

-Vale, y dime una cosa, ¿hay días que te sientes bien?

-Sí.

Y dime otra cosa, si pudieras contarlos, ¿podrías decirme cuántos días buenos y malos tienes o mejor dicho, tienes más días malos que buenos? o ¿más días buenos que malos?…después de pensar otros instantes me dice:

Más buenos que malos.

Ajá, y ¿qué podemos hacer con los malos?

No sé….de nuevo al borde de las lágrimas.

Y entonces le he dicho:

ok, verás, siempre hay algo que puedes hacer. Ha abierto mucho los ojos…

-¿sí? ¿qué?

-Bueno, en realidad siempre tienes dos opciones ante eso que te está pasando….

-¿si?

-sí, veamos, repasemos las 6 cosas que te han pasado.

Hemos ido repasando cada una de las situaciones que ha tenido negativas y ante cada una de ellas le iba mostrando los dos caminos:

Me pasa algo malo…

1.- reacciono enfadándome o poniéndome triste y quejándome….o bien….

2.- miro la situación y pienso, ¿Y qué puedo hacer que sea diferente a enfadarme?

Yo le he ido sugiriendo y ha sido muy curioso porque he ido viendo en su cara cómo lo captaba ya que se reía ante mis sugerencias…

Reconozco que básicamente he aplicado lo que cuento en mis cursos a una situación real de una niña de 8 años pero, el cambio en su lenguaje no verbal ha sido tan grande que se ha relajado y ha comprendido que puede hacer mucho más ante las cosas que enfadarse.

Al final del todo le he preguntado:

-Y ahora ¿cómo te sientes?

-Mucho mejor, y una sonrisa ha iluminado la cara.

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Creo que puede servir de ejemplo en que nunca es tarde para enseñar a cambiar la actitud ante las cosas que no puedes controlar ni que dependen de ti que te pasan todos los días….

Tengo que decir que al final de ese día se me acercó y me dijo: “Mamá, una pregunta, ¿siempre habrá dos opciones?” Y yo sin dejar de sonreír, le dije: “Sí, cariño, siempre las habrá”.

No vamos a librarnos de las emociones, ya que somos humanos y no robots, (¡menos mal!). Pero sí podemos entenderlas y hacer que entre en juego nuestra libertad y capacidad de elección de nuestro estado. Porque es fácil cuando comienzas a hacerlo, solo hay que probar una vez…y otra…hasta que sea habitual en nosotros.

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Hasta la próxima 🙂

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10 Respuestas a “Proactividad para niños

  1. Pingback: No le digas lo que tiene que hacer, HAZLE PREGUNTAS [Iron blogger] | Noelia López-Cheda·

  2. Me habría gustado que entraras mas en detalle en cuanto a las opciones que le has planteado, que es lo realmente complicado, al menos para mí.

    • Hola Aliena, gracias por tu comentario. En su momento no entré en detalle porque se hacía muy largo pero en concreto, recuerdo ante “se ha enfadado conmigo mi amiga” y “dice que me deja de hablar”, le mostré que una de las opciones era enfadarse con ella y la otra opción era hablar con ella y decirle con sinceridad lo que opinaba. A ella eso de las dos opciones le encantó ;), es como si dijera: “puedo enfadarme pero también puedo hacer más cosas”. Ante otro cosa que me dijo: “Me han empujado de la fila”, también le dije que además de empujar a su amiga (que por otro lado le dije que no veía bien) y enfadarse, le dije que tenía la opción de hablar con la profe, con su amiga, decir las cosas……y así fue más o menos. Creo recordar. Hoy en día cuando lo hago siempre pregunto: “¿Qué más puedes hacer?”. Y comenzamos a enumerar…..

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