EXIGENCIA VS EXCELENCIA

“Marzo de 2011:

Vuelta a la oficina después de un viaje a Madrid donde acabo de dar una charla en un colegio mayor  sobre la importancia de la FOCALIZACIÓN en los estudios y al terminarlos. Mi sensación es de auténtico fracaso. Vuelvo un tanto desmoralizada por el resultado logrado pero decido aparcarlo en mi cabeza y comenzar a pensar en nuevos proyectos que tenemos entre manos.

-Buenos días, ¡qué alegría verte!-me saluda mi jefe-¿cómo fue la conferencia? Acaba de destapar la botella de mis sentimientos ahogados en mi interior y me lanzo como un cohete-Mal-suelto con velocidad característica de mi manera de hablar- se han aburrido, he visto bostezos, me puse nerviosa al ver la reacción en la gente, a mitad de la charla vi que la estaba fastidiando y no supe reaccionar-. En menos de 4 segundos vuelco toda mi frustración en todas las palabras negativas que puedo encontrar. Levanta una ceja y me mira con escepticismo, -¿Mal?- cuestiona-¿cuál era el objetivo de la charla? Eran estudiantes ¿no?- Sí, el objetivo era enseñarles la importancia de focalizarse al encarar su futuro profesional-respondo con deje de cierta impaciencia en mi voz.-Ya…-piensa un momento antes de preguntarme de nuevo- ¿y te dijeron abiertamente que no les había gustado? ¿Hubo alguien que te dijo otra cosa?-. Sus preguntas intentan hacerme caer en la cuenta de la necesidad de ser objetiva a la hora de valorar una actuación para poder saber exactamente QUÉ y CÓMO, para cambiarlos si fuera necesario en otras ocasiones. –Bueno en realidad, al final se acercaron unas cuantas a darme las gracias y preguntarme cosas- sonrío con agradecimiento. Sigue haciendo preguntas-Entiendo, ¿me quieres decir que entonces hubo gente a la que sí entendió tu objetivo y además te dio las gracias?

De repente lo veo claro, lo enfoco diferente y entiendo lo que me quiere hacer ver. La EXIGENCIA me ha cerrado los ojos a la mejora futura, esa EXIGENCIA agotadora que hace que entres en bucle y te compadezcas de tu persona. Esa EXIGENCIA que te paraliza y no permite abrir las puertas a los cambios para la mejora futura y que sin embargo te machaca una y otra vez recordándote lo mal que lo haces.”

He querido comenzar el blog con una reflexión que últimamente me ha salido mucho en mi trabajo y relaciones personales. EXIGENCIA vs EXCELENCIA.

Exigencia vs excelencia

Hay una diferencia fundamental entre ambas, la primera paraliza, la segunda hace crecer. La primera martiriza, la segunda acepta los fallos y se impulsa a la búsqueda de la mejora.

La EXIGENCIA se centra en resolver problemas y llegar a soluciones focalizándonos en lo de “fuera”, la EXCELENCIA permite centrarnos en la mejora personal y en lo de “dentro”, nosotros mismos con nuestras necesidades y prioridades.

La EXCELENCIA se centra en disfrutar del camino, sin perder de vista la meta y los objetivos, se centra en algo muy importante: mi compromiso personal con el objetivo, en el camino, hay aprendizaje, tropezones, análisis de los tropezones, búsqueda de alternativas…y todo esto sin perder de vista “nuestro” horizonte.

Los errores son oportunidades de aprendizaje, no fracasos.

La educación de nuestros hijos desde esta óptica, resulta muy interesante ya que dejamos que los niños se centren en su propia esencia, autenticidad, aprendizaje y valoración objetiva de los fallos.

Desde la EXIGENCIA todo es una carrera a contrarreloj, desde la EXCELENCIA la posibilidad de conseguir resultados aumenta junto con la velocidad de lograrlos.

¡Seamos EXCELENTES!

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