DISC, ¿para qué más? (bis)

Hace unas semanas escribí este artículo para el blog de Eneas Consultores y hoy de nuevo he vivido una situación de detección rápida de los 4 estilos. Ha sido en la cola del Banco.

Debido a los numerosos recortes que está viviendo este país y todas las empresas, desde hace unos meses, en prácticamente todas las entidades de España a pesar de haber de media dos puestos de caja, tan sólo aparece físicamente una persona en uno de ellos quedando el otro como mero recordatorio de otros tiempos más felices.

grupo disc

Está claro lo que genera tan sólo un puesto cubierto los días de más afluencia y que todos hemos vivido.

En este caso, desgraciadamente para todos los que esperábamos y muy curioso para mí al poder observar, la cola llegaba a la puerta y amenazaba con dejar en la mismísima calle a muchos de los clientes que iban llegando.

Comienzan las impaciencias y ocurren dos cosas:

  • Una chica con el tono de voz fuerte detrás de mí y después de resoplar varias veces, es la primera que se dirige increpando al primer empleado de los que se sientan en la mesa y que se levanta en ese momento, sospecho que para ir al baño. “¡Oye! ¡esto no puede ser! ¿es que no veis la cola hasta la puerta?”
  • Una señora que debido a la prolongada espera se ha sentado en una silla con voz baja y gran malestar le susurra a otra chica que tiene al lado: “qué tomadura de pelo, ¿cómo pueden hacernos esperar así?”. Su tono se mantiene bajo como no queriendo molestar pero con gran emoción entre líneas.

Fácil de identificar cada una ¿verdad?

Si yo fuera empleado del banco con mucho conocimiento en los estilos DISC sabría perfectamente cómo dirigirme a cada una de ellas.

  • Chica A: con voz firme rápida y ofreciendo solución sin andarme por las ramas. “¿Qué le ocurre? Enseguida le atendemos, disculpe las molestias”. Manteniendo las distancias y sin amilanarse. Correcto y escueto.
  • Señora B: con voz más suave, sonriendo y demostrando cercanía, “Disculpe señora, ¿en qué puedo ayudarla? ¿lleva mucho tiempo esperando? Perdone el retraso, lo solucionaremos cuanto antes, no podemos tener a otra persona en caja y el chico que hay hace lo que puede, ¿me puede comentar qué le ocurre?”.

Diferentes estilos, diferente comunicación.

Por si acaso, pongo de nuevo el artículo aquí para quien no lo haya leído.

Artículo enero 2013:

“Tengo que reconocer que al principio de la incursión en este mundo apasionante de los 4 factores del lenguaje DISC, (ya que hay 19800 estilos) , yo era bastante reacia a la “etiqueta” que inicialmente parecía tener un determinado perfil DISC. Sobre todo porque como coach, trabajo con las personas en que sean cualquier cosa que quieran ser y en este mundo de posibilidades infinitas de desarrollo, la etiqueta cerrada me producía un gran rechazo.

Nada más lejos de la realidad. El DISC es una fotografía de tu estilo de CÓMO te mueves en el mundo, tu estilo natural (con el que más cómodo te sientes) y el estilo que adaptas en el trabajo. Pero el que sea un estilo, no significa que permanezca estático. Podemos adaptar cualquier comportamiento que queramos, la diferencia estriba en la cantidad de energía que estamos dispuestos a gastar para ello.

En cualquier caso y como siempre decimos, el conocer mi estilo e identificar el estilo en los demás, es ante todo muy útil para adaptarme a las personas con las que me relaciono y conseguir éxito en esas relaciones, ya sean familiares o laborales.

En mi caso lo aplico a cualquier tipo de relación y tengo que reconocer que es muy, pero que muy DIVERTIDO en muchos casos ajenos al mundo laboral:

  • Conduciendo por la autovía: es fácil identificar los 4 estilos según el tipo de conducción. En pocas palabras, “se nos ve el plumero”. Los precavidos, los tranquilos, los osados, los despistados…todos nos definimos y también conduciendo. Así que es fácil adelantar a un C o S porque no se colarán antes de que pases, esperar con paciencia ante un D osado que adelanta sin miramiento y sin pensar en los demás y estar atento a los despistes de esos conductores I que improvisan con demasiada frecuencia.

 

  • Esperando en la cola del médico: ¿quién no ha esperado durante horas el turno en el médico de la Seguridad Social? Los pacientes impacientes (y valga la redundancia) que muestran rápidamente su enfado ante el retraso muestran claramente su letra “D” de “no me hagas perder el tiempo”. Resoplan, se pasean y finalmente van al mostrador de entrada a quejarse por escrito y en voz alta. Los pacientes locuaces que se sientan a tu lado contándote todo lo que les pasa de manera divertida y dándote una conversación que no has pedido son los perfiles “I” que queramos o no, muchas veces amenizan la espera. Y por último están los pacientes tranquilos que se muestran impasibles ante la espera con esa “S” que les permite tragar y tragar y los pacientes rigurosos y perfeccionistas “C” que muestran su disconformidad con el retraso mirando el reloj y una emoción de disgusto en la cara.

 

  • En las relaciones familiares: sin duda mi gran descubrimiento, identificar los perfiles de mi familia. Esto me ha permitido mejorar de gran manera mi comunicación y “llegar” a ciertas personas que no llegaba siendo consciente de cómo les gusta que se comuniquen con ellos. Claro ejemplo: tengo un primo ingeniero que responde claramente al perfil “ingenieril DISC” que es DC/IS (casi todos los ingenieros tienen ese perfil menos yo, la excepción que confirma la regla), es decir su estilo es perfeccionista, riguroso, orientado al detalle y objetivos y además le gusta mandar y dirigir. Por su profesión, y a pesar de que sobre todo le conozco mucho en el ambiente familiar, es claro, directo, no le gusta perder el tiempo, extrovertido y racional. Hice la prueba de comenzar a comunicarme con él por un tema que teníamos entre manos a través del mail pero dejando a un lado mi cháchara incesante llena de detalles (mi clara I) y escribiendo como le gustaría leer a un D: al grano, mensajes directos y claros. Cuál fue mi sorpresa cuando comenzó a escribirme de manera habitual en ese estilo y comunicándonos mucho más que lo que nos habíamos comunicado hasta ahora. Interesante ¿verdad?

Sea como sea, el DISC no cubre todas los ámbitos del ser humano, pero lo que nos enseña mejora las relaciones humanas y eso, ya es un gran paso.”

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